domingo, 21 de agosto de 2011
Declaración desde Uruguay: Plenaria Memoria y Justicia.
Montevideo. Agosto 2011
Desde nuestra organización Plenaria Memoria y Justicia, queremos saludar la lucha de los/as estudiantes y trabajadores/as de la educación en Chile. Desde aquí estamos atentas/os a esa lucha del pueblo chileno llena de esperanza.
Hace décadas que las calles de Chile no sentían ese calor, hace décadas que esas calles no sentían la vibración de miles y miles de pasos haciendo temblar la injusticia. Saludamos esa esperanza colectiva que cimienta intentos de construcción popular.
Hemos conocido con emoción noticias que nos enseñan pequeños pasos en la larga y dura, no por ello menos hermosa, socialización del poder desde la aguerrida movilización social. Construcción que se consolida pese a la represión de la protesta estudiantil y a la criminalización de la lucha social.
Que hoy por ejemplo desde la toma de los liceos se estén dando importantes experiencias para autogestionar la educación, es una actitud profundamente radical de autonomía del movimiento estudiantil. Es un paso cualitativo en la lucha contra la mercantilización de la educación y la elitización del conocimiento que impuso la dictadura, que tuteló celosamentela Concertación y que hoy sigue profundizando la Derecha.
Cuando tomamos conciencia colectiva de nuestra fuerza, cuando no tememos porque somos muchas/os más, somos capaces de enfrentar el desafío de construir alternativas de poder. Son muchos los hitos que también hacen parte de esta historia: sin ir muy lejos, las movilizaciones estudiantiles del 2001, la “revolución pingüina” del 2006 y las movilizaciones de los trabajadores subcontratados del cobre y forestales el 2007. Y sobre todo cada instante de construcción colectiva silencioso, humilde y cotidiano, muchas veces hecho a contracorriente.
Sabemos que las mesas de negociación nada solucionan, estas estrategias que emanan desde arriba, desde los que se pretenden dueños de todo, sólo buscan calmar su miedo de perder sus privilegios acallando el grito de rebeldía del pueblo, aplastando su digna y necesaria lucha. La única solución viene del pueblo como sujeto social capaz de exigir con fuerza sus demandas, y de construir colectivamente sus derechos sociales. Sabemos también que estos procesos se dan de manera heterogénea y llenos de contradicciones, que se manifiestan en diversas propuestas y alternativas.
Nos asombra la claridad de los sectores de la izquierda de intención revolucionaria para aprender de esas experiencias, para mirarse con autocrítica y generosidad, pero sin autocomplacencia, para aprender de sus propios errores y aciertos en estos años de construcción. Sabemos que están ahí en la pelea cotidiana, disputando la realidad minuto a minuto en cada establecimiento tomado, en cada marcha, en cada asamblea, en cada sindicato.
Compartimos esa certeza de que el pueblo sólo puede construir su historia si se articulan sus distintos actores sociales: trabajadoras/es, pobladores/as, campesinos/as, pueblos originarios y estudiantes. Son la organización y la lucha social los cimientos de toda construcción de poder popular. Hoy en Chile los/as estudiantes, trabajadores/as de la educación y los trabajadores/as del cobre son un digno ejemplo de esta lucha.
Desde aquí les mandamos un abrazo fraterno y libertario.
¡¡ARRIBA LXS QUE LUCHAN!!
Declaración frente a los acontecimientos del pasado 4 de agosto.
El jueves 4 de agosto fuimos parte de una jornada histórica tanto para el movimiento estudiantil como para la sociedad chilena. Miles de estudiantes en las calles y aún más personas en sus casas manifestándose con sus “cacerolas” son la expresión de un proceso de re-articulación del mundo social y de la lucha de clases que sólo puede compararse con el proceso de agitación y movilización que en los años 80s contribuyó a la caída de la dictador Pinochet.
Lamentablemente las analogías entre ambos procesos no terminan ahí. Las declaraciones del ministro del interior Rodrigo Hinzpeter amedrentando a algunos dirigentes estudiantiles, más de 1200 carabineros que mantuvieron de facto un estado de sitio en el centro de Santiago y la violencia con la que se reprimió a todo grupo de personas que se reuniera cerca de Plaza Italia, ponen de manifiesto el carácter autoritario y dictatorial de nuestra “democracia”. Pues pese a la caída y muerte de Pinochet, su legado se expresa en el modelo económico-social y su marco jurídico que aún siguen vigentes en Chile.
Mirar desde nuestra propia historia los procesos que hoy vivimos nos permite reconocer que en la medida en que como pueblo hemos superado el miedo que el terrorismo de Estado impuso, hemos logrado constituirnos como un agente de cambio social, pero por otra parte, nos permite reconocer también nuestras falencias y limitaciones. Es fundamental que no repitamos los mismos errores del pasado, no podemos conformarnos con reformas permitan reestructurar los pilares fundamentales del sistema educativo chileno, así como no podemos conformarnos con meros cambios formales al sistema democrático.
Para ello es fundamental no delegar nuestra responsabilidad de constituir un proyecto social alternativo al modelo neoliberal y por tanto, es fundamental fortalecer y democratizar nuestras propia organización social, dotándola de la perspectiva y combatividad que se requieren para lograr cambios de fondo. Hoy dimos un paso un gigante y nos sentimos orgullosos de ser parte -junto a otras muchas personas y organizaciones- de un movimiento que sin miedos ni vacilaciones se enfrentó a una represión policial que solo puede ser calificada de criminal.
Por lo mismo, se hace indispensable continuar movilizados y luchando hasta lograr que el gobierno responda de manera satisfactoria al petitorio levantado desde el movimiento estudiantil y social. El martes 9 de agosto y de ahí en adelante, todos a la calle a protestar.
¡Arriba las y los que Luchan!
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